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Más del 50% de los usuarios del S.A.D son ancianos/as que presentan distintos grados de discapacidad. Aunque el deterioro producido por la edad no puede ser globalmente compensado, si pueden serlo muchas de sus manifestaciones. Las modificaciones expuestas hasta ahora, es decir, la eliminación de barreras arquitectónicas, se encuentran incluidas en diversas normas legales, textos de arquitectura, ergonomía, etcétera. Las que exponemos a continuación son menos conocidas y en ocasiones fruto del sentido común y de la creatividad aplicados a la resolución de los problemas que sus discapacidades presentan a los usuarios del S.A.D. A un anciano/a le resultará más fácil vivir en una casa ordenada, sencilla y atractiva. Un joven puede permitirse vivir en un hogar en el que reine el caos dado que su agudeza visual y su buena memoria le permiten localizar los objetos en los sitios más disparatados. No ocurre lo mismo con anciano olvidadizo y con algún déficit visual. O utiliza el viejo lema de cada cosa en su sitio para cada cosa o puede perder horas buscando las llaves, las gafas o el bastón. También pueden utilizarse, marcadores, como etiquetas fluorescentes o de colores brillantes para localizar objetos pequeños o móviles.
Otra medida a tomar consiste en simplificar la casa retirando objetos inservibles o de escaso uso con los cuales es fácil tropezar cuando se ha producido alguna pérdida de la visión y los movimientos son menos precisos. Además, una casa sencilla resulta más fácil de cuidar y en ella los objetos inservibles no ocultan o camuflan los necesarios, haciendo al usuario/a menos dependientes de la ayuda exterior. Las alfombras, felpudos y esterillas convencionales resultan difíciles de limpiar y ofrecen la posibilidad de tropezar con ellas o de desplazarse accidentalmente produciendo caídas. En la actualidad existen en el mercado alfombras lavables con una base de goma con efecto ventosa, lo que impide los deslizamientos, y escaso grosor que resultan mucho más adecuadas. Los objetos inútiles para el anciano, pero queridos, pueden ser guardados en altillos, regalados a los herederos, lo que es susceptible de mejorar sus relaciones personales, o donados a instituciones benéficas, lo que puede aumentar su autoestima. Evidentemente estos cambios han de introducirse cuando el/a anciano/a es todavía “joven”, idealmente en el momento inmediatamente posterior a su jubilación, cuando la capacidad de adaptación es mayor.
Las habitaciones con ventana son preferidas por dar más dinamismo y hacer parecer más grande la habitación. Las habitaciones con luces indirectas, objetos artísticos, asientos cómodos, ventana, etcétera, producen sensaciones de confort, placer, alegría, importancia, energía y deseos de actividad. Las habitaciones pintadas en tonos más cálidos producen tasas de actividad más alta, mientras los colores claros hacen parecer más grandes las estancias. Por este motivo se recomiendan colores claros y cálidos, como por ejemplo el color de vainilla. La temperatura es otro factor de agrado. Aunque intervienen factores individuales como la edad, el sexo, el peso entre otros, a título orientativo podemos decir que la gente se siente mejor entre 24 y 26 grados centígrados si está desnuda y en reposo; vestida y haciendo un trabajo sedentario prefiere entre 20 y 22 grados centígrados y vestida y haciendo un trabajo muscular rudo entre 16 y 18 ºC.
La pérdida auditiva resulta fácil de compensar por modificaciones ambientales, aunque existen varios recursos para disminuir sus consecuencias. Si bien es cierto que parte de la misma se produce por un natural proceso biológico, no lo es menos que las agresiones del medio, como la contaminación acústica, pueden producir su deterioro a través de toda la vida del sujeto, además de otros trastornos, estrés y nerviosismo, irritabilidad, abatimiento, alteración objetiva de la profundidad del sueño, dificultades en la comunicación y el descanso, dolores de cabeza, etcétera. Para paliar estos problemas el aislamiento acústico, la insonorización y el acondicionamiento para evitar resonancias excesivas, deben realizarse en casa de los ancianos, como en las de los demás sujetos.
Especialmente importante es aislar el dormitorio para mitigar los frecuentes problemas de insomnio. La disminución de los ruidos indeseados hará más nítidos aquellos que es necesario oír, como el timbre de la puerta, el teléfono o una espita de gas mal cerrada. Otras soluciones consisten en añadir o sustituir las señales acústicas del teléfono, el timbre, etc., por señales luminosas. La iluminación y la pintura son aspectos claves a tener en cuanta para compensar las pérdidas de visión. El tamaño relativo de la pupila disminuye progresivamente con la edad, admitiendo, cada vez menos luz y exigiendo por tanto un mayor nivel de iluminación para contrarrestar dicha disminución. Como la pérdida es gradual resulta mal percibida por lo que con frecuencia no se hace nada o no se hace lo adecuado para compensarla. La solución a este problema no pasa por la visita al oftalmólogo, sino por el aumento del nivel de iluminación y la utilización de superficies reflectantes y colores contrastados. La visión es uno de los más importantes canales de comunicación y por ellos pasa más del 80 por 100 de la percepción del mundo exterior. La distribución de la luminosidad ayuda a definir la orientación y composición de los objetos en el espacio. El hombre no ve la luz emitida por el sol o las lámparas ni las cosas que le rodean, sino la luz en ellas reflejadas, de ahí que sea el factor clave de la visión, junto con la capacidad de las cosas para reflejarlas. Las diferencias de reflectancia de superficie están determinadas por dos factores: el color y la textura. Para evitar deslumbramientos se recomienda elegir los materiales más reflectantes para aquellos objetos que están por encima del nivel habitual de la visión y los de menor coeficiente de reflexión para los que se hallan más bajos. Para los ancianos se situarán siempre por encima del nivel 30. Del contraste entre los colores también depende que los objetos se vean más y mejor. Esta cualidad puede utilizarse siempre que sea necesario resaltar y objeto o lugar, como los electrodomésticos y sus mandos, los desniveles, etcétera. Un buen ejemplo de la utilización de los contrastes se da en la industria, donde los elementos más peligrosos de las máquinas suelen pintarse de amarillo y negro. Otras combinaciones más aceptables en el hogar son el blanco con el verde, el azul, el rojo o el negro.
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